Líderes: gestores de cambio proactivo para el futuro

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En realidad, ¿un líder nace, o se hace?

Hoy en día nuestra ciudad se enfrenta a grandes problemáticas que parecen no tener solución. La inseguridad, la violencia, la educación, la economía y muchas otras son las temáticas que hacen eco a nuestro alrededor. Sin embargo, es más cómodo pasarnos la responsabilidad de hacer algo al respecto unos a otros.

El gobierno, la policía, el vecino. Y nosotros, ¿podemos también hacer algo para encontrar soluciones a estas problemáticas?

A lo largo de la historia hemos tenido ejemplos de personas que gracias a su valentía, trabajo y compromiso con la sociedad lograron cambiar el mundo para bien.

Personajes como Nelson Mandela, un luchador de los derechos humanos y fuente de inspiración para muchos. Mahatma Gandhi, quien basó sus objetivos en el poder de la verdad y la paz para luchar contra la violencia o Martin Luther King que batalló por la igualdad de razas, crucial para generar un cambio en la historia.

Estos personajes lograron dejar una huella muy valiosa para la sociedad. No solo pensaron en ellos y sus intereses, sino que fueron más allá, apostaron por un trabajo en conjunto y se convirtieron en líderes sociales. Así, lograron que su papel en estas luchas que para muchos parecían imposibles de ganar, fuera clave para conseguir el objetivo a través de la organización de movimientos sociales.

¿QUÉ ES UN LÍDER?

“Líder” es una palabra cargada de una gran responsabilidad la cual está respaldada por múltiples definiciones. De acuerdo con el Instituto de Liderazgo, liderar es ejercer “roles y procesos que facilitan a los grupos de personas trabajar de forma efectiva y relevante hacia un bien común” (2008).

Hoy en día, el liderazgo es uno de los rasgos más valorados en la sociedad. Por esta razón, cada vez más personas desean ser o convertirse en grandes líderes, cayendo muchas veces en la confusión y representando en su lugar el papel de “jefe”; término mayormente asociado a una figura autoritaria y poco proactiva.

La diferencia principal entre un “jefe” y un “líder”, es que este último cuenta con ciertas aptitudes que le hacen sobresalir e influir al grupo de una manera positiva, logrando así movilizarlos para lograr un objetivo común.

Se puede entonces entender que un líder es un personaje que juega el papel de facilitador para guiar al resto de los integrantes en el proceso, brindando las herramientas y alternativas necesarias. Es una persona que posee una gran capacidad de comunicación y escucha, logrando así conectarse con aquellos que lo rodean. Consigue también, transmitir pasión por la causa o el fin que se busca a través de mensajes que puedan influenciar de forma positiva a los demás.

De igual forma, suele ser alguien que se adapta rápidamente a diversos ambientes de trabajo y tiene un alto nivel de resolución de problemas, contando además con la capacidad de transformar las crisis en oportunidades. Constantemente se encuentra informado sobre todo aquello que acontece a su alrededor y gracias a todo esto, es capaz de establecer metas y objetivos para dirigir a un grupo.

ENTONCES, ¿UN LÍDER NACE, O SE HACE?

Ahora bien, la pregunta del millón: ¿un líder nace o se hace? La realidad es que ambas situaciones son posibles. Algunas personas nacen siendo líderes por naturaleza, pero también es posible adquirir y desarrollar las cualidades para desempeñar este papel de la mejor forma viable.

A veces, únicamente se necesita mostrarles a las personas el camino correcto o darles un “pequeño empujón” para que las nuevas generaciones despierten y se den cuenta de que son capaces de cambiar el presente de la ciudad. Hacerlos conscientes que a través de sus acciones pueden aportar mucho valor a la comunidad, y de esta forma convertirse en los nuevos líderes sociales, y a su vez en agentes de cambio para la sociedad.

Un ejemplo de esto es el Diplomado de Liderazgo, una iniciativa impulsada por la esfera de Tijuana Innovadora, Jóvenes a líderes. Este espacio se ha convertido en una plataforma que ofrece a los jóvenes la posibilidad de “conocer”, “comprender”, “desarrollar”, “aplicar” y “demostrar” todas las aptitudes que son necesarias para convertirse en líderes capaces de desarrollar nuevas ideas, ser emprendedores y a su vez, involucrarse en proyectos que beneficien a la comunidad.

Como resultado de este programa se ha logrado formar desde 2011 a más de 300 nuevos líderes tijuanenses, jóvenes que han puesto en práctica todo lo aprendido durante las sesiones del diplomado llevando a cabo actividades de forestación, salud y en apoyo a instituciones académicas.

En la actualidad, los jóvenes se enfrentan a situaciones cada vez más complejas; ¡todo cambia de un instante a otro! La moda, los gobiernos, la forma de pensar e incluso de vivir. Es por esto que al contar con las herramientas necesarias cada vez más personas serán capaces de darse cuenta no solo del potencial que poseen, sino de la importancia que tienen sus acciones para con la sociedad.

Así, al final del día podrán compartir y motivar a aquellos que los rodean a trabajar en conjunto para solucionar cualquier problemática que se presente ante ellos con propuestas innovadoras motivando a las nuevas generaciones a querer seguir el ejemplo de tantos otros que los precedieron y ser los “nuevos líderes” de su entorno.

Redacción por Valeria Reyes, con fotografías de archivo e imagen de cortesía

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