“Tico” Orozco, habló sobre la labor que ha encabezado en materia de prevención de la violencia a través de la Casa de las Ideas de Tijuana Innovadora

“En este momento, seguramente está sucediendo un delito en Tijuana; robo, asalto a mano armada, incluso homicidio, y muy probablemente lo esté cometiendo un joven”.

Así fue como Francisco “Tico” Orozco, director de la Casa de las Ideas de Tijuana Innovadora y encargado del eje de prevención de la organización, dio comienzo con su charla dentro de TEDxTijuana 2019, quien comentó que en el 90% de los delitos que suceden en la ciudad hay jóvenes involucrados. 

Compartió que fue en 2013, tras haberse desenvuelto profesionalmente en el Centro Cultural Tijuana (CECUT) y el Palacio de Bellas Artes en Ciudad de México, cuando se encontró con Tijuana Innovadora, organización que le invitó a encargarse de manera conjunta en el proyecto denominado Casa de las Ideas, inmueble ubicado en la Colonia Camino Verde que desde entonces dirige.

“Es una de las colonias con mayor índice delictivo en la ciudad; y lo que planteamos ahí fue desarrollar un proyecto para utilizar el arte como medio de transformación social; trabajar con niños, niñas y adolescentes, y a través del arte despertarles una nueva manera de trabajar en su entorno y generar un pensamiento crítico”, ´puntualizó.

Afirmó que los jóvenes que delinquen desarrollan su vida en condiciones adversas, en entornos familiares y sociales violentos, expuestos a las drogas, sin acceso a oportunidades para trabajar y/o estudiar, encontrando en el crimen una manera de ganarse la vida.

Señaló que lo más complicado para ellos muchas veces es la “segunda condena”, donde la sociedad le niega una nueva oportunidad de demostrar que han cambiado y pueden hacer cosas buenas; en respuesta a esta situación, compartió dos proyectos que como parte del eje de prevención de Tijuana Innovadora supervisa: Hope Truck y Casa de la Tribu.

En el primero, jóvenes que han cumplido su condena son capacitados en manejo de alimentos durante un mes en Culinary Art School, realizan sus prácticas en un food truck por tres meses y, finalmente son canalizados a un trabajo formal. En Casa de la Tribu, se acompaña por un año a jóvenes para que emprendan y desarrollen un negocio que produzca un servicio o producto para resolver una problemática de su comunidad, en un formato de economía social.

“Hoy fue un día de retos y de enfrentar temores, temor al ridículo, temor a no hacer correctamente lo que quería hacer y lograr, en el fondo no buscaba nada más que transmitir un mensaje de empatía y reconocimiento para aquellos que no se contemplan en estos escenarios”, comentó Orozco vía redes sociales luego de su plática.

Redacción por Rigo Domínguez, con fotografías cortesía Tico Orozco

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